Màñuwìín, Cordel Torcido de Hubert Matiúwàa:

Una propuesta poética para el diálogo entre culturas

Anya De León

La poesía de Hubert Matiúwàa muestra la posibilidad de entrablar un diálogo con los pueblos originarios y sus lenguas, a partir de la reflexión crítica de su acontecer histórico y social. Más allá de hablar de la tradición y caer en la folklorización de las costumbres y la cosmovisión de su comunidad, Matiúwàa retoma temáticas contemporáneas que impactan directamente en el territorio de los mè´phàà, en la zona de La Montaña en el estado de Guerreroy las fusiona con mitos y pensamientos originarios. A través de lo estético y lo poético, retoma temáticas como el narcotráfico, la trata de niñas, los asesinatos y las desapariciones forzadas para construir figuras literarias que exponen la estetización de la violencia.

 

Por Lazlo Moussong

 

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Idéntico al golpe de audacia que dio Martha Sahagún cuando se publicaron los libros Marta y La Jefa, en que la denunciada con hechos y pruebas consiguió hacerse la víctima sin molestarse en justificar o corregir los actos de corrupción, deshonestidad, ocultamiento, mentiras y violación al régimen jurídico que se exponían a la luz pública en esos libros, y que en vez de recibir el merecido reclamo de la sociedad se convirtió en ganancia de popularidad entre una ciudadanía despolitizada y manipulable, ahora Elba Esther Gordillo ha manipulado a la opinión pública con respecto a la publicación en que anónimamente se le denuncia de crímenes, traiciones, arribismos, corrupción, etcétera, se atreve a hablar de ética y consiguió que muchos periodistas olviden el contenido objetivo de ese texto y las formas viles y gangsteriles en que es exhibida la sujeta, para ocuparse exclusivamente de la falta de ética que implica –ciertamente- intervenir teléfonos para espiar y hacer públicas las grabaciones logradas.

       

                                                                                                         Marie-Claire Zimmermann

                                                                                                                     À  Christian Lagarde

 

 

                          Dans un livre de poèmes, paru à Valence en 2016[1], Carles Duarte réunit deux recueils, le premier intitulé  Cavalls de llum, un ensemble de vingt-huit textes sans titre, seulement précédés d’un chiffre romain[2], et un second, Memòria de la llum[3], qui est de fait le titre global du livre. J’opte ici pour une lecture exclusive de Memòria de la llum[4], me réservant d’écrire ultérieurement sur le premier recueil, mais dans une perspective différente. Le mot « llum » figure dans les deux titres et l’expression Mémoire de la lumière nous ouvre déjà une perspective initiale, vers le rôle déterminant d’un aspect précis du cosmos, la lumière, vers sa présence ou son absence, et aussi vers sa perspective créatrice dans l’esprit des hommes. Le poète regarde intensément le monde et il y voit pointer le rêve, el somni ; c’est donc cela que racontera la parole poétique dans ces vingt-huit textes écrits en vers et précédés d’un titre, toujours essentiel pour le déchiffrement du lecteur. Il s’agit généralement de noms de lieux ou bien de références à la temporalité.

Por Lazlo Moussong

 

 

Se ha escrito mucho acerca del arte de gobernar, desde Platón, Aristóteles, Confucio y otros filósofos orientales, los pensadores romanos, Maquiavelo, Pío Baroja, Mao Tse Tung y el filósofo de Güemes, por sólo citar algunos de los más renombrados.

            Cierto que quienes menos los han leído o, en su caso, comprendido, han sido los políticos del mundo; hablo de simples políticos, de los aznares o asnares políticos –que, para el caso, da lo mismo la ortografía–, no de los estadistas como Vicente Fox (a quien dio este título recientemente, si no mal recuerdo, Jacques Chirac).

 

Por Francesca Gargallo Celentani

 

Un mural de tela bordada, cosida, ensamblada y un colectivo de trece personas, como las trece ocas del juego, que van armando una historia: “Decidimos bordarnos mostrando lo que las mujeres actuales latinoamericanas hacen, a través de sus luchas, que a veces las han llevado a la muerte, y sus denuncias, su resistencia y la creatividad del ser consecuente”. Esto es el Juego de la Oca, un dar saltos por 63 casillas en espiral durante el cual es posible reconstruir la propia conciencia personal y colectiva.

 Por Lazlo Moussong

 

 

Puesto que la flamante ley contra la discriminación –elaborada por el lamentable  chambista y neo-foxista, ex-comunista, ex-digno político, ex-respetable disidente Gilberto Rincón Gallardo– condena implícitamente como expresión delincuencial al humor político, porque ridiculiza (humor que despertó conciencias y disidencias contra el imperio de Maximiliano, la dictadura porfiriana y el clero cerril de ambos tiempos, como el de hoy), anuncio a mis amables lectores que, en lo sucesivo,  intentaré la lisonja, la complacencia, el aplauso, la loa y hasta, para verme elegante, la lagotería y el dulce camelo. Me enfrentaré a muchas dificultades para adular en vez de satirizar o mentar maduras verdades, a menos que yo quiera vivir en la ilegalidad. Puesto que ya no podré burlarme de los bribones y las bribonas, tendremos que dejar sin respuesta las burlas infinitas que éstos y éstas nos infieren a la mayoría de los mexicanos, unas y unos en la invocación del cambio panadero, otros en la integración de la complicidad y la revancha privilegiada y otros en la ineptitud y la neo-voracidad del pe-erre-hache negativo.

 

Por José Luis Domínguez

Foto mia de Libertad Villarreal

 

Dentro de la narrativa mexicana moderna existen dos tipos de crisis de identidad, o mejor dicho, de identidad inestable. La primera de ellas se manifiesta en novelas que ponen en entredicho la realidad de lo que cotidianamente aceptamos como real, como es el caso, y por poner un ejemplo, de la novela “Anónimo”, del narrador chihuahuense Ignacio Solares, llevada hasta los extremos cuando, a la manera de Franz Kafka, el personaje principal, aunque parezca cosa de risa, aquella mañana se despierta siendo otro.

 

 Por Lazlo Moussong

 

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Con mi agradecimiento a Claudio Lenk

por su generoso y estimulante comentario

 

Ni la suma de Gengis Khan, Tamerlán, Alejandro Magno, el imperio romano y muchos otros conquistadores antiguos, con toda su inescrupulosidad, sus mentes despiadadas, carniceras y racistas, sus justificaciones de la conquista y la esclavización, cometieron tantos genocidios por medio de guerras, invasiones, hambrunas, tiranías, como los sistemáticos genocidios auspiciados o ejecutados en sólo el siglo XX por las potencias militares, coloniales y socialistas, por los grupos de poder que han inferido tanta desgracia en sólo ese siglo recién concluido, ya a los mismos pueblos que gobernaron o a todos aquellos que dominaron o se propusieron dominar.

 

El Aprendiz de Palabrero

 

Por Antonio Orozco

 

A veces quisiera ahogarme en una cuba.

Vaciar todo lo que ha quedado en mí y sepultarlo con tequila y vodka. ¡Cómo me odio en estos días en los que soy incapaz de olvidarme de tu maldito nombre! ¡Cómo me odio en estos días en los que sólo deseo arrancarme tus besos, tus caricias, tus promesas! Ojalá sólo pudiera atragantarme con mi propio corazón.

Llego a la barra buscando refugio, ¿cuántos fracasados, igual que yo, no han llegado a este bar, con la firme convicción de ahogar sus penas? ¿De pudrirse en alcohol? ¿Cuántas veces más llegaré a este bar con la misma puta intención: olvidarme de ti? He venido tantas veces que ya soy un cliente frecuente. He venido tantas veces que no importa quién esté atendiendo  en la barra, ya saben lo que he de pedir: tequila y vodka. Vodka para acordarme de tus caricias cuando me hacías tuyo, desnudo sobre mí y tequila para olvidarlas.

 

Por Lazlo Moussong

 

 

México es un país de privilegiado genio musical, pero la ignorancia supina de los políticos de cualquier color ha dejado en el abandono a la música de concierto. Solamente cuando Carlos Chávez tuvo en sus manos la promoción oficial de esta música, pese a que aprovechó el puesto para promoverse nacional e internacionalmente antes que nadie y enviar preferentemente sus partituras a las orquestas extranjeras, debemos estarle agradecidos de que (también a pesar de haberse manejado con preferencias personales) muchos de los mejores compositores hayan tenido la posibilidad de publicar sus partituras y escuchar sus obras en la sala de conciertos de Bellas Artes. Muchos años después, en su taller de composición del Conservatorio Nacional, forjó nuevos talentos entre los que el más conocido fue Eduardo Mata como director de orquesta.

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