Tres sorbos de café

(Para leer en voz alta)

 

 

 

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Por César González Chico

 

Primer sorbo

…—es que tú no entiendes un carajo— me dijo... si me castigas el iPad me sacas del mundo, me mandas a la banca... su voz era una mezcla de ira y desesperación... se escuchaba a lo lejos detrás de su nueva voz; más grave, más profunda, casi desconocida; un rescoldo de su voz de niño... mi niño... …tiene 15, me saca 10cm y es bastante más fuerte que yo... para mi fortuna me tiene todavía algo de respeto porque de haber querido recuperar su diabólico aparato por medios físicos, lo habría conseguido sin problema... hace mucho que se terminó con él el argumento de las nalgadas que siempre le prometí pero jamás le di... no porque crea yo eso de que si le das un par de nalgadas bien merecidas a un niño, le generas traumas tan profundos que podrían convertirlo en Hannibal Lecter cuando crezca; sino porque a mí vaya que me las dieron y seguí siendo el mismo gamberro de siempre... ¿qué no estoy entendiendo?, me pregunté... ¿será que los youtubers, Juanito Comunica y Werevertumorro, esos sujetos ambiguos y multimillonarios que se parecen muchísimo al más idiota de tu clase, son en verdad genios disfrazados?... ¿será que lo estoy condenando a quedarse solo en un rincón por haberse perdido el capítulo de 13 reasons why?... ¿será que el parque ya no está donde solía, será que se ponchó el balón, que le robaron la bici?...¿será que no vive en una casa llena de libros, de discos, de películas, de instrumentos musicales?... ¿será que no se ha dado cuenta que la vecina de tres casas a la derecha se le queda mirando cada vez que pasa?... ¿será que la bonita tradición de tirarse boca arriba en la cama buscando figuritas en el techo no existe ya?... ¿será que la materia de Formación Cívica y Ética ha adquirido un nivel de complejidad semejante a la física cuántica y que sólo las mentes más brillantes pueden aprobarla?... pasaron incómodos segundos en silencio... —tienes razón hijo— dije al fin... en sus ojos vi nacer la esperanza de haberme convencido… —no entiendo un carajo—…


...Enviado desde mi iPad...

 

 

Segundo sorbo

...la corrupción te mata... te mata cuando estás en un hospital público y no hay medicinas, ni equipos, ni doctores, ni enfermeras, ni sábanas, ni una chingada que haga que aquello parezca un hospital... y te mueres... y te mata cuando tienes tu puesto en el mercado y viene un matón que antes era policía a pedirte dinero y le dices que no... y te mata... te mata cuando eres mujer y vives en Ecatepec o en Juárez o en cualquier parte y desapareces igual que muchas otras y nadie te busca porque el alcalde declara que te has de haber ido con el novio... y te matan... te mata porque tienes la odiosa costumbre de respirar 30,000 veces al día y en cada respiro hay ozono, plomo, dióxido de carbono y partículas suspendidas arrojadas por automóviles recién verificados... entonces te enfermas y vas a dar al hospital donde no hay medicinas, ni equipos, ni doctores, ni enfermeras, ni sábanas, ni una chingada que haga que aquello parezca un hospital... y te mueres... y te mata cuando van tú y tu hijo en el coche recién verificado arrojando ozono, plomo, dióxido de carbono y partículas suspendidas y se van preguntando si en la gasolinera en la que pararon les habrán vendido litros de a litro... y van comentando lo chingona que quedó la nueva carretera y de pronto se van tú, tu hijo y tu coche por un agujero gigante y nuevo de la nueva carretera... y pides auxilio desde el fondo y los rescatistas no llegan porque no tienen radios, ni equipos, ni vehículos, ni litros de a litro en sus tanques de gasolina... y te mueres... y te mata... la corrupción te mata...

 

 

 

Tercer sorbo

...esta mañana mi coche se descompuso en mitad de la avenida... con la elegancia que lo caracteriza no echó humo, ni hizo ruidos raros... se apagó nomás... encendí las luces de emergencia y abrí el cofre sólo para que el mundo supiera que estaba descompuesto... y es que yo, cuando miro un motor, es como cuando Champollion vio por primera vez la piedra Rosetta... como último recurso, volví a ponerme al volante para intentar arrancar ya que intentar alguna maniobra mecánica que me sacara del apuro era posible aunque improbable... detrás de mí había una señora en una camioneta... elegante, bien vestida, bien peinada... habría podido perfectamente esquivarme y seguir su camino si hubiera girado el volante a la derecha o a la izquierda pero al parecer su camioneta carecía de esa función; así que mejor se recargó en el claxon para ver si yo y mi coche nos desintegrábamos con el choque sónico... como no funcionó decidió bajarse... la vi venir encarnada en valquiria con los puños apretados y mostrando los blancos colmillos... —mueve tu carcacha animal— dijo, en un tono que no hacía juego con sus zapatos... —se descompuso señora, pero enseguida le marco al mecánico, gracias por su interés— ...—puta madre— dijo ella, en el tono que usan los parisinos cuando pasean por Champs Élysées... le vinieron entonces ganas de darme un mamporro y como no estaba yo a su alcance -precavido había subido la ventanilla-, se lo dio al espejo... el espejo se rompió y le hizo un corte feo... volvió a su camioneta sujetándose la mano y dejando manchitas de sangre, que inexplicablemente no era azul, en el pavimento... en ese momento, como si hubiera decidido que la broma había terminado, el coche arranco... me bajé y cerré el cofre... la vi desconsolada, sangrando, recargada en su camioneta...—¿necesita algo?— pregunté... —chinga a tu madre— respondió ella, en el mismo tono que usaba la Reina Isabel cuando se dirigía al Príncipe Carlos... me subí a mi coche y me fui... el coche que estaba detrás de ella tocaba el claxon interminablemente…

 

 

 

El poso del café

...ella no se va nunca sin quedarse un poquito...

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