Poesía del abismo interior
 

Conversación entre Rodolfo Häsler y Alfonso Peña

 

 

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Foto: Revista La otra

 

 

La entrevista que nos ofrece a continuación el poeta costarricense Alfonso Peña permite conocer las inquietudes y la relación estrechas entre vida y poesía que dan pie a una de las obras poéticas más intensas y de mayor trayectoria de un poeta que hoy ya es un referente en su país, en América Central, y en la poesía latinoamericana. El poeta habla y reflexiona sobre su universo personal, sobre sus lecturas formativas y su mirada a una tradición latinoamericana que es hoy por hoy ya “la gran tradición”. En sus respuestas descubrimos el ritmo, poético y vital, que esconde la palabra. A veces todo el sentido se remite únicamente a eso, al puro ritmo, siendo en los buenos poetas una clara vía de legar a una especie de comprensión, por otra parte muy segura, muy acertada. Al leer a Alfonso Peña, junto a una musicalidad, una cadencia de enorme poder sugestivo, destaca un espacio de comunicación. Vibra un eco donde escuchar la repetición de una manera de vivir, de relacionarse con el entorno, de compartir deseos y lecturas que son una invitación al sueño, una poética fragmentaria que nace de un abismo interior, cobrando múltiples sentidos en la emoción que comparte.

R.H. 

 

HÄSLER: Alfonso, aunque parezca una pregunta que se repite tanto, háblanos de los comienzos de tu relación con la poesía ¿Cómo fue que empezaste a leer, cómo sentiste que iba a ser una dedicación de por vida? 

 

PEÑA: Rodolfo, en toda conversa siempre tiene que haber un inicio. Hace pocos días respondí a una pregunta semejante, fíjate que no tuve que meditar la respuesta, mi inicio y relación con la poesía fue algo mágico e insólito. En la niñez tuve amigos que eran contadores de historias fantásticas, éramos caminantes y vagabundeábamos por los barrios misteriosos, por las zonas marginales y también por las montañas y los ríos… cosa curiosa: éramos lectores adelantados y jugadores de baloncesto. Un día de tantos un “muchachillo” de la pandilla me prestó un volumen de tapas oscurecidas, al tomarlo entre mis manos y al leer el título, fíjate que eran los Cuentos e Historias Extraordinarias de Edgar Allan Poe. Eso fue maravilloso. Devoré el libro de una largada y poco a poco comencé a entrar en una especia de “mundo mágico”, de “realidad paralela”, ahí comencé a sentir una vibración muy especial, la misma que experimento en la actualidad cuando estoy frente a un texto lúcido, una pintura de gran factura, con musicalidad, ritmo, etc… Esas lecturas góticas, llenas de sensibilidad poética y psicosis, de magia, misterio y horror, seguro que marcaron mi gusto por la poesía, el arte, la literatura. No recuerdo los límites o fronteras, si me dedicaría a la literatura o llanamente fue un encuentro de realización, de afirmación, desde siempre.

 

H: Es evidente que para poder escribir hay que leer mucho, y con las influencias y predilecciones construir un lenguaje propio. ¿Qué poetas fueron los que leíste con el deslumbramiento de los descubrimientos definitivos?

P: Después de ese inicio, creo que mi camino como lector voraz y contumaz era continuar con los descubrimientos y los hallazgos. Fui un lector anárquico  (me mantengo fiel a la baraja) y recorrí muchas tendencias, por ejemplo la vena de Kafka, que me parece fundamental, las lecturas de Blake, Baudelaire, Rimbaud,  El Conde de Lautréamont, El Marqués de Sade, Alfred Jarry, Tristán Tzara, Antonín Artaud, el salto a la literatura hermética y esotérica… Y muchos más.

 

H: La poesía centroamericana y diría que en especial la costarricense es poco conocida en España. Y si se investiga hay nombres entre lo mejor de la poesía de la lengua. Desde Nicaragua y figuras como Darío, y más tarde Martínez Rivas, Cuadra, Coronel Urtecho, etc., o en Guatemala Cardoza y Aragón, Isabel de los Ángeles Ruano, la hondureña Clementina Suárez, el salvadoreño Roque Dalton, en Costa Rica Eunice Odio. ¿Cuál es tú mirada a los poetas centroamericanos?

P: A tu listado de poetas centroamericanos, me parece que por Costa Rica, habría que agregar a Max Jiménez y Francisco “Paco” Amighetti. Dos poetas importantes en la lírica latinoamericana del siglo XX. El asunto de la poesía centroamericana, creo que es bastante complejo. Por un lado existe una gran falta de comunicación entre los poetas de los 7 países. ¿Qué sabemos de los poetas de Belice?, ¿O los de Limón?  ¿O los poetas del Petén? ¿La poesía garífuna, de qué trata? O la poesía de las etnias Gnäbe-Buglé y Kuna, en Panamá y Costa Rica? Por donde se mire, la respuesta va a estar claveteada en los centros urbanos de las repúblicas centroamericanas. Desde la época prehispánica esta franja de tierra “la dulce cintura de América” la llamó Pablo Neruda, fue tierra mágica, mítica, con culturas primigenias establecidas que le daban realce a la poesía, la pintura, el grabado, la cerámica, la medicina natural, la astronomía, etc. Por esa abertura es por donde se debería indagar. Ahondar en la invasión hispánica y sus funestas consecuencias: barbarie, horror, genocidio, muerte, desolación… Y súmale, haber abonado el terreno para el establecimiento de las colonias, las dictaduras, las oligarquías… Si nos sumergimos a las últimas décadas, es posible que la poesía centroamericana haya tenido cierto auge, cierto repunte a partir de la finalización de los conflictos bélicos y sociales. Te puedo decir que en la actualidad hay editoriales oficiales, estatales y subterráneas, se publica mucho, sin verdaderos criterios de selección. Hay festivales, ferias de la poesía, encuentros de la poesía, sin embargo considero que todavía no se llega a tener voces contundentes como las que citás al principio de la pregunta. El aislamiento y la abulia es maná de todos los días. Solo te voy a exponer un ejemplo reciente: la revista Agulha de Brasil le va a dedicar un dossier a un gran poeta vanguardista nicaragüense un poco desdeñado, y el editor me sugirió que estableciera los contactos en Nicaragua para configurar el especial. Hice las conexiones y cuatro semanas después no existe respuesta. Eso es una buena muestra de lo que sucede en la actualidad. Quizás faltan incentivos, estrategias de promoción, intercambios entre los diferentes poetas del área y otras latitudes. Noto sin embargo, que a pesar de la pluralidad de las voces poéticas, se regodea una poesía liviana y “trascendente”, sosa, perfumada, o en el mejor de los casos quedan rescoldos de la poesía panfletaria, o fíjate que hay poetas recién salidos del huevo en las zonas rurales del país que se autodenominan “Poetas del realismo sucio”… Desde hace unas semanas estamos en el armado de la revista Matérika  www.revistamaterika.com, es una edición dedicada a las culturas originarias y primigenias de Latinoamérica. La interacción ha sido eficaz con los diversos ámbitos continentales. Publicaremos una muestra de la poesía maya. Tengo diálogo fluido con los poetas mayas cachiqueles, ellos a pesar de su marginalización tienen una buena estructura. Hay ferias, encuentros, grupos, lecturas de poesía en sus comunidades, etc… Su creación es vital, espontánea, trabajan con los rudimentos metafóricos de sus ancestros y la cosmovisión del siglo XXI, y hacen mixturas verbales entre el maya cachiquel y el español que se habla en Guatemala… ¡Gratificante! ¡Estimulante!

 

H: Y fuera de ese contexto, ¿qué poetas destacarías, en español y en otros idiomas?

P: Los poetas que puedo nombrar son los que conozco, con un alto porcentaje mantengo complicidades y mutuas colaboraciones. Un gran segmento corresponde a los poetas surrealistas: Ludwig Zeller, Jhon Sosa, Luis F. Cuartas, Óscar González, Beatriz Hausner, Enrique de Santiago, Claudio Willer, Cruzeiro Seixas, Susana Wald, Floriano Martins, Omar Castillo, Saúl Ibargoyen, Armando Romero, Guillermo Fernández, Manuel Iris, José A. Leyva,  Luis Carlos Muñoz Sarmiento,  Carlos Barbarito, Rima Vallbona, Rodrigo Verdugo, Zuca Sardán, Nelson D Paula, Leila Ferraz, Aglae Margalli, Franklin Fernández, etc… En ese amplio abanico muchos de los citados se expresan en español, inglés, portugués.

 

H: Tu poesía tiene alguna conexión evidente con el surrealismo y con el juego, con el azar. ¿Qué aportarías a este comentario?

P: Me causa cierto estupor que vos me llamés poeta, quizás sea un “adepto”, “seguidor” de la poesía, pero no un poeta en el término preciso. Yo no escribo prosas poéticas, ni poemas con la estructura semántica y formal de la poesía. Sin embargo, provengo de la matriz de la narrativa, lo experimental, la aventura del lenguaje. Hago fusiones con el lenguaje narrativo, la poesía y el collage. Tanto simbólico, como en la práctica. Con rapidez, cuando comencé con esto de la literatura, escogí ese camino.  Me interesó trabajar textos fusionados con música, con ritmo, con una alta dosis de poesía, lúdicos, pero sin la parte formal del poema. En infinidades de ocasiones las personas que leen mis ejercicios escriturales me escriben o me preguntan: “¿Es poesía, o narrativa…?” Agrego algo más, no solo en los textos narrativos adiciono elementos poéticos, me interesa hacerlo en los textos que escribo sobre viajes, catálogos para artistas, “divertimentos” sobre poetas, pintores, músicos, incluso en las fusiones que hago en lo que llamo Conversas y que se han publicado en formato de libro impreso, lo mismo que  en revistas amigas, etc. Bueno, para mí el Surrealismo, los universos surreales, la filosofía surreal es una especie de “gruta encantada”, lo comprendí, desde el instante en que vislumbré en nuestro continente los elementos maravillosos, lo misterioso, el paisaje exuberante, la magia ancestral… Veamos lo que es una miniatura de arcilla cincelada, un petrograbado, una pintura rupestre, un mural pintado con el azul maya en Bonampak… De ese modo (ellos) liberaban el inconsciente…  Eso es Surrealismo, lo que estimula la revuelta interior del espíritu, la imaginación, la libertad… el amor.

 

H: ¿Con qué estética te sientes más cercano? Define un poco, para tus lectores, por dónde empieza a crearse el poema cuando vas a escribir. 

P: No soy un “escritor profesional”, con horarios, agendas, planificaciones… Intuyo que existe una especie de conmoción interior que hace que el poeta, el narrador, el collagista, el artista visual, desarrolle su faena, su labor, su invención… Tampoco creo en la inspiración, o en el uso de estupefacientes para crear… Me manifiesto a favor de los símbolos y signos, el acopio de datos, la escogencia de una temática, el azar, el humor negro… para conformar una serie de textos, de fusiones verbales, etc… 

 

H: Hay poetas que escriben partiendo de una sensación poco definida, y van desarrollando el poema a medida que escriben, otros parten de una idea ya clara. ¿De cuál de estas dos posibilidades te sientes más cerca? 

P: Estoy de acuerdo y coincido con las diferentes formas y medios que existen en la actualidad para formar murales verbales y gráficos. No se puede censurar a los creadores que se apoyan en otros creadores y sus fabulaciones, o los pintores que toman apuntes de obras ajenas y las transmutan, les dan otro aire, de un modo orgánico, vertical… No importa que la descripción sea autobiográfica, que provenga del sueño, de la alucinación de la realidad más toxica… Cuando comienza el poema acaba la poesía…

 

H: Además de poeta llevas a cabo una importante labor cultural en Costa Rica, como editor, como creador de revistas de poesía, es decir, eres un creador y a la vez un reconocido difusor cultural. ¿Cómo ha ido cambiando eso a lo largo de los años? 

P:Cuando te dejas morder por la serpiente del arte y la literatura llevarás contigo el germen y el veneno para toda la vida…”  Esa sentencia podría estar prefigurada en un muro en un grafiti, en un libro de magia callejera, o ser la verdad a medias de un interlocutor de la realidad paralela… Vaya a saber. Lo cierto es que la relación que tengo con amigos, artistas visuales, editores, poetas, etc, nos ha llevado a través del tiempo y el espacio a hacer complicidades, a ser editores, diseñadores, curadores, prologuistas, habitantes de la niebla púrpura, etc… Desde el inicio de esta aventura me percaté que existían otros habitantes de ese extraño planeta… Fue cuando lancé “la bengala poética” para enlazarme con ese universo plural, colorido, autónomo… Desde el verano del 2015, en complicidad con la artista Amirah Gazel, organizamos la expo surrealista Las llaves del deseo, en Centroamérica. Esto fue posible, merced, a la red de amigos, compadres, cuates, parceiros, que trabajamos con fruición y unión desde hace muchos años. La muestra ha sido un éxito total, con publicaciones internacionales en Praga, Usa, Costa Rica, México, Brasil, etc… Para nuestros lectores que quieran conocer más sobre este evento les recomendamos visitar el catálogo digital:

http://www.agorart.org/las_llaves_del_deseo/es/inicio.html

 

H: Los medios electrónicos son una manera importante para conocer la obra de poetas en países alejados. Las editoriales de poesía carecen de la fuerza de distribución que permitiría que la poesía en el ámbito del español se conociera mejor. ¿Qué opinas de esa herramienta? 

P: Hasta mediados de los noventas no estaba muy convencido que digamos. A partir del 2000 ingresamos a la “galaxia digital”.  Las nuevas y avanzadas tecnologías favorecen a los creadores noveles y consolidados. El clic poético puede desplazarse en fracción de segundos por la telaraña global. Los poetas y escritores que no tienen opciones de publicación en editoriales con impresión sobre papel, acuden a internet, a los blogs, a los chats, a las redes sociales. No hay que perder la dimensión, el rigor poético y la imaginación inherente al ser humano debe predominar sobre lo electrónico, sobre la virtualidad. Para terminar, un anuncio comercial (¡A pauta!): Dessde hace unas semanas se encuentra en línea mi libro Lábios pintados de azul, en formato de E-book, publicado en Brasil, por la Editora Cintra de São Paulo. 

 

H: ¿Cómo ha ido cambiando tu relación con la escritura a lo largo de los años?

P: ¡Fue un amor a primera vista y continúa como un enamoramiento total!

 

H: Alfonso, en grandes líneas, ¿cómo ves la poesía latinoamericana en estos momentos?

P: Te confieso que tengo afinidades con poetas centroamericanos, mexicanos, del cono sur, y estimo que hay buena producción. Hay voces plurales en cada país y región. También, por medio de nuestras redes de contactos tenemos conocimiento de antologías bilingües español/portugués, y considero que ese es un modo ágil de conocer las diferentes propuestas poéticas. A lo largo y ancho del continente hay muchas revistas virtuales e impresas y eso direcciona la creación hacia muchos horizontes y latitudes. No obstante hay vacíos muy lamentables, que sabemos de la poesía chicana, de los poetas que escriben en creole, en portunhol, en espanglish, o la poesía caribeña, con excepción de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.  No obstante la poesía, la escritura del español latinoamericano con sus giros, mixturas, fonemas, e invenciones, quiérase o no, enriquece de continuo al idioma español.

 

H: Para concluir, vayamos a Paralelo/Centrífugo, tu creación más reciente, es un volumen colectivo de collages y poemas, con la poeta y artista visual Amirah Gazel.

P: Un día de tantos (2012) coincidimos con Amirah Gazel.  Poco a poco, nos identificamos en los procesos creativos. Pronto nos dimos cuenta que ambos estábamos vinculados y relacionados con el Surrealismo. Conversamos e intercambiamos criterios estéticos, no-estéticos, experimentales, poéticos, gráficos. Vislumbramos que ambos teníamos rudimentos y argumentos para el “trabajo en colaboración”, donde –presuntamente– hay que abolir el “ego”, dejarse llevar por el automatismo, las corrientes psíquicas y la imaginación. De un momento a otro, en una noche invernal, en medio de melodías jazzísticas estábamos en plena labor con grafitos, sellos, clisés, piedras prehispánicas, y tijeras… Tres, cuatro horas después teníamos las primeras piezas colectivas. Se enlazaba el collage, la poesía, los trazos, el humor negro, la ruptura… Es rico y delicioso vivir en fracción de segundos las transformaciones, la alquimia entre los elementos visuales y escriturales. Una fascinación. Lo onírico a flor de piel. Las diferentes composiciones que tienen un fondo común donde aflora la abstracción, el tachismo, la tinta china, los elementos orgánicos… Durante meses creamos varias series hasta que conformamos la colección Paralelo/Centrífugo, ambos creemos que es un hallazgo, un comienzo para próximas complicidades. El volumen fue editado por Art Edition, y viene adicionado por un pórtico del poeta y artista visual surrealista Enrique de Santiago. Es un texto brillante, un canto de sirena andino, cercano al volumen que lleva el subtítulo El libro de los lobos.

 

 

Barcelona/ Puerto Viejo, agosto, 2016

 

 

Texto publicado originalmente en la revista Triplov: http://triplov.com/poesia-del-abismo-interior/

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